A pesar de que las familias hayan variado en su configuración, sus funciones siguen siendo las mismas. Independientemente de su condición, como institución social, el anhelo será siempre que el desarrollo físico, intelectual y emocional esté mediado por el amor entre sus miembros y por la satisfacción de pertenecer a ella. En tal sentido, entre sus funciones más importantes encontramos la de brindar apoyo; el cual se puede clasificar en tres tipos fundamentales: el instrumental, el socioafectivo y el informacional. A continuación se explicará cada uno de ellos:
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El apoyo instrumental: está referido a las acciones o ayuda material proporcionada en forma de dinero u otros objetos físicos.
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El apoyo socioafectivo: tiene que ver con la demostración de amor, el cariño, la estima, la simpatía y la pertenencia al grupo. En este tipo de apoyo, lo primordial es lo vivencial subjetivo: hacerle sentir al otro que es respaldado, querido y respetado. A pesar de no tener efectos objetivamente visibles, contribuye de forma esencial a realzar la autoestima y los sentimientos de valía personal.
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El apoyo informacional: se refiere a la comunicación de opiniones o hechos relevantes; a enseñar, guiar, orientar y/o aconsejar. Ayuda en la toma de decisiones y contribuye a ofrecer vías para enfrentar cualquier tipo de problemática.
Es muy difícil determinar cuál de los apoyos mencionados resulta más o menos relevante, pues la efectividad de cada uno de ellos depende de la forma y la situación específica en la que sea utilizado. Asimismo, se debe tener en cuenta que varían a lo largo del desarrollo vital del individuo y también de acuerdo a aquellas circunstancias que lo rodean.
Para ofrecer un apoyo pertinente, se deben tener en cuenta las condiciones del ambiente familiar, pues éste influye de un modo decisivo en los niveles de salud y desarrollo físico, emocional e intelectual del niño. La calidad de las interacciones, los patrones de comunicación y las normas establecidas por la familia, incluidas las acciones educativas encaminadas a la socialización, pasan a convertirse, de acuerdo con su contenido y características, en agentes de bienestar o, en el peor de los casos, cuando son inadecuadas, en promotores de las dificultades y /o incapacidades del infante.
De acuerdo con lo dicho, es indispensable que los menores, desde las etapas tempranas de su existencia, sean formados en el complejo ejercicio de “dar y recibir afecto”. Pues así, tienen muchas más probabilidades tanto de ser receptivos frente al apoyo brindado, como de ofrecerlo en etapas posteriores de su desarrollo.
Es importante resaltar que la forma característica en que los padres muestren su amor entre ellos y hacia su hijo, será de gran impacto para determinar el clima emocional de la familia. Cuando los padres se aman y lo manifiestan, el hijo los amará a los dos.
Social y estructuralmente las familias se continuarán transformado y es probable que se alejen de los modelos que tradicionalmente las han identificado o categorizado; mas, sus funciones, como apoyar adecuadamente a sus miembros, deberán prevalecer, en aras de formar un ser humano cada vez más autónomo, responsable y feliz.
Lourdes Rodríguez
Psicóloga Segunda Sección Gimnasio Moderno
LourdesRodriguez@GimnasioModerno.edu.co
Bibliografía
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- Roca, Miguel A. (2000) Apoyo social: su significación para la salud humana. Félix
Varela: La Habana, Cuba. - ____________ (1999) Elementos básicos de Psicoterapia
Infantil. Academia: La Habana, Cuba.