El ser maestro invita a una reflexión constante, a reinventarse a diario. Las nociones, los conceptos, los métodos y las estrategias que cada uno de nosotros tenemos de nuestra labor, toman un significado distinto con cada uno de los grupos y personas que encontramos al abrir la puerta del salón. Por más planeada que se tenga la clase, el desarrollo y el final son generalmente inciertos. La invitación es a dejarse sorprender sin perder el norte, habilidad que el maestro debe desarrollar a diario, al momento de abrir la puerta, detener la mirada y encontrarse con ese niño de quien sus colegas le han hablado, a quien describen como un estudiante que tiene necesidades especiales de aprendizaje.
Lo primero que se podría que decir, es que la experiencia de tener un niño con necesidades educativas especiales en el aula, se puede convertir en una oportunidad de crecimiento profesional y personal; ahora bien, a esta premisa le caben otros sentimientos y pensamientos, por ejemplo, el de tener miedo, inquietud y hasta un poco de angustia. La buena noticia, es que si esto último le comienza a suceder, quiere decir que usted maestro, ha notado a este estudiante y ese es el primer paso.
Este estudiante desde ahora hará parte de su clase, y por lo tanto estará presente en sus planeaciones, talleres y evaluaciones; él lo hará pensar en nuevos caminos, distintas metas y otras herramientas que tal vez no hubiera conocido ni usado de no ser por él y su particular proceso de aprendizaje. He aquí una guía que le puede ayudar a ver, sentir y comprender a este estudiante:
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Hágase una imagen propia del estudiante, tome en cuenta su percepción, crea en su experiencia e intuición de maestro para hacerse una idea genuina de él.
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Aproveche la oportunidad de hacer una gran diferencia en la vida de su estudiante. Averigüe cuáles son sus potencialidades e intereses y hágale saber que a usted le importa.
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Revise el proceso con el que viene de años atrás o si es el caso, colegio anterior. Evaluaciones, diagnósticos y observaciones ya realizadas, con el fin de identificar las áreas específicas en las cuales tiene dificultad.
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Infórmese lo que más pueda a cerca de su dificultad, discapacidad o condición.
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Propicie un trabajo interdisciplinar con especialistas, otros maestros y familia; recurra al Programa de Integración y Flexibilización.
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Tenga en cuenta que los métodos usados por sus colegas le pueden servir como base para desarrollar los suyos propios.
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Revise y acomode el Programa Individual de Aprendizaje (PIA) del estudiante, allí encontrará una ruta que le servirá como base, además usted podrá alimentar el programa de estrategias nuevas.
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Dentro de éste proceso, identifique cuál estilo de aprendizaje y el canal perceptual (auditivo, visual, olfativo o Kinestesico) con el que el estudiante muestra más eficiencia y se siente más cómodo; téngalo presente en sus estrategias para potenciar el acercamiento al conocimiento.
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Establezca objetivos a corto, mediano y largo plazo.
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Las acomodaciones (de ambiente, de instrucción y de evaluación) van de la mano de cada uno de los estudiantes, no a todos les funciona la misma estrategia; sin embargo, existen algunas que le pueden convenir a cualquier alumno. Estas son:
- Anticiparle el logro esperado de la actividad.
- Fomentar el uso diario de la agenda.
- Dar apoyos visuales y/o auditivos según sea sus necesidades.
- Permitirle que se siente cerca del maestro y/o cerca del tablero.
- Bajar al máximo posible la cantidad de estímulos externos.
- Dividir las tareas en etapas más pequeñas y acompañarlas de instrucciones verbales y/o escritas.
- Motivarlo y reconocer sus logros.
- Darle más tiempo para completar el trabajo escolar, pruebas o evaluaciones.
- Desarrollar nuevas habilidades de estudio y estrategias para el aprendizaje.
Ahora bien, si usted decide aprovechar e implementar estas estrategias, es probable que no desaparezca del todo la angustia; como también es posible que aparezcan otras cuestiones: ¿si estará sirviendo?, ¿y ahora qué?, ¿hasta cuándo?; sin embargo, trabajar en equipo, establecer una guía, mantenerse informado y seguirse cuestionando, es uno de los caminos más exitosos al momento de hablar de inclusión en educación y de re-significación de la labor docente. Así las cosas, si tiene un niño con necesidades educativas especiales en el aula, intente hacer que el desarrollo de los procesos de enseñanza y aprendizaje, sea una experiencia de ƎspƎcial significado.
Marcela Monroy Parra
Maestra Aula Alterna Gimnasio Moderno
MarcelaMonroy@GimnasioModerno.edu.co